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Crimen en La Victoria: argentino asestó 40 puñaladas contra familia

El cadáver de Gregoria Rojas Virto (50) así como los de sus hijos Kharime Benvenuto Rojas (31) y Jules Jair Tuesta Rojas (21) permanecen en la Morgue Central de Lima donde se les practicará la necropsia de ley para dar con las causas exactas que produjeron sus muertes, ayer en la mañana, tras la brutal embestida del argentino Ariel Valdivia Magallanes (37).

Por el momento, los agentes de la División de Homicidios han establecido que Gregoria Rojas recibió 20 cortes punzopenetrantes en distintas partes del cuerpo. De estos, la mayoría fueron en el rostro. La insania del extranjero dejó a la mujer desfigurada en la sala del departamento 402, en el edificio de la calle Esmeraldas 174, urbanización Balconcillo, La Victoria.

Los mismos detectives establecieron que el cuerpo de Kharime Benvenuto, hallado en su habitación, presenta cortes en el tórax y la yugular; mientras que el de su hermano Jules Tuesta, encontrado en el baño, 17 apuñalamientos producto de un aparente enfrentamiento con el extranjero.

NEGRA NAVIDAD
A juicio de vecinos y familiares de las víctimas, Ariel Valdivia Magallanes era un tipo callado y de apariencia seria. Había llegado a Lima hace un año y desde agosto último tenía planificado casarse con Kharime Benvenuto. No obstante, la joven abogada del Tribunal Constitucional habría pretendido deshacerse de la relación por “el comportamiento obsesivo” de Valdivia, según han sostenido sus allegados.

Las primeras pericias policiales apuntan a que el argentino habría estado incubando dudas y celos que, mezcladas con su adicción a las drogas, devinieron en el baño de sangre que generó.

La noche previa al crimen, la pareja, en compañía de Gregoria Rojas y Jules Tuesta había celebrado la Navidad. Un día después, el 25, desde las 7 p.m. volvieron a brindar y ello al parecer se prolongó hasta las 10 a.m. de ayer cuando Ariel Valdivia perpetró el crimen.

Los detectives tratan de precisar si, en efecto, todo fue parte de un ataque de celos o la reacción a una serie de reclamos que el foráneo recibía por no contar con profesión ni oficio conocido.

En momentos que los vecinos, primero, y la policía, después, lo encontraron semidesnudo y sangrante en un rincón del departamento cubierto de charcos de sangre, Valdivia inculpó a su cuñado del homicidio. “Me enfrenté a él”, indicó.

Sin embargo, en el hospital Dos de Mayo, adonde fue conducido de emergencia, los médicos confirmaron que el argentino había consumido drogas y no presentaba huellas de forcejeos. De este nosocomio fue derivado al Ministerio Público para ser interrogado y luego retornó a la Dirincri.

Fuente: http://elcomercio.pe

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