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El golf en Cuba, de deporte burgués a negocio

Cinco décadas después de que Fidel Castro ordenara el cierre de los campos de golf de Cuba por considerarlos “elitistas”, el gobierno comunista aprobó la construcción de un resort de lujo, que incluye un campo de 18 hoyos.

El Club Carbonera, de US$350 millones y propuesto por la firma británica Esencia, es el primero de varias iniciativas similares que han sido estudiadas hace algún tiempo.

La medida es un indicio de cómo las cosas están cambiando aquí, mientras el gobierno busca nuevas fuentes de ingresos para financiar su revolución socialista.

“Será un complemento importante a la oferta turística del balneario de Varadero y el inicio de toda una nueva política para aumentar la presencia del golf en Cuba”, le dijo a la BBC el ministro de Turismo, Manuel Marrero , durante una visita a Varadero.

LA ESPERA VALIÓ LA PENA
El ministro confirmó que se había logrado un acuerdo oficial para una empresa conjunta entre Esencia y el gobierno cubano para desarrollar el campo de Carbonera, a corta distancia de la costa.

“Hemos estado trabajando en esto durante siete años, paso a paso, así que estamos muy emocionados de que por fin se concretará”, dijo el director ejecutivo de Esencia, Andrew McDonald, en una gira por el sitio de 170 hectáreas.

McDonald expresó que espera que las obras comiencen el próximo año sobre un diseño que transformará el área.

Así como el campo de golf, los planos incluyen la construción de una comunidad exclusiva de 650 apartamentos y villas.

También habrá un hotel y un club de campo, con canchas de tenis, spa y club náutico.

Carbonera no es el único proyecto en curso. Se espera que un segundo proyecto, con inversión china, sea aprobado para fin de año.

Otros campos se inaugurarán gradualmente en toda la isla, con capital español, vietnamita y ruso.

AUGE INMOBILIARIO
El golf no es la única novedad aquí.

Los extranjeros podrán comprar propiedades en estos lugares, la primera vez que se permite algo así en Cuba, sin contar un experimento de vida corta en la década de 1990.

“Quienes se jubilan en Canadá y Europa suelen buscar un segundo hogar”, afirma Gabriel Álvarez, el funcionario cubano encargado del desarrollo del nuevo sector.

“Cuba tiene todas las condiciones para ser una opción para ellos: seguridad, naturaleza, cultura. ¿Por qué no venir acá?”, pregunta.

Por ahora, los campos de lujo serán los únicos lugares donde los extranjeros podrán comprar en Cuba. Las primeras cifras sugieren una gran demanda por un mercado que ha estado fuera de su alcance durante décadas.

El plan es convertir la isla en un destino para el golf que rivalice con las alternativas cercanas.

“Los golfistas son conocidos por viajar a lugares nuevos, es una industria multimillonaria”, dice McDonald.

“Creo que Cuba encajará muy bien en ese rompecabezas y será muy popular”, agrega.

Pero para que eso se convierta en realidad, la isla necesita más campos. Actualmente, sólo hay un campo de 18 hoyos en Cuba, en el Club de Golf de Varadero.

El club fue inaugurado cuando despegó el turismo en Cuba en la década de 1990; cada día se juegan allí unas 200 rondas.

“Definitivamente aquí hay lugar para más golf”, afirmó el canadiense Daryl Giles durante un torneo reciente.

“Vas a Florida y hay un montón de opciones, aquí apenas hay una”, dijo. Con más campos, “podrías pasar un buen rato aquí”.

EN CÁMARA LENTA
Pero le ha tomado mucho tiempo a Cuba aceptar la idea.

Antes del comunismo, había por lo menos siete campos de golf en la isla, frecuentados principalmente por residentes ricos y visitantes estadounidenses.

Incluso Fidel Castro jugó una ronda en La Habana con el Che Guevara, ambos vestidos con uniforme militar.

Pero no le convenció, al punto que ordenó dar a los campos cubanos un uso menos “burgués”.

Uno de ellos, a las afueras de la capital, está abandonado; otro se convirtió en terreno de entrenamiento para fuerzas especiales y otro en jardín de una escuela de artes de la ciudad.

Pero el pragmatismo ha vencido finalmente la resistencia.

Los intentos de extraer petróleo para dar independencia económica a Cuba resultaron infructuosos y, con la muerte del principal patrocinador financiero de la isla, el líder venezolano Hugo Chávez, el futuro es más incierto.

UEGO DEMOCRÁTICO
Aquí están ocurriendo cosas que antes eran impensables. El turismo es la segunda mayor fuente de ingresos en una isla antes cerrada al mundo exterior.

El año pasado, 2,8 millones de personas visitaron Cuba, mayormente con paquetes de hotel con todo incluido, a lo largo de playas doradas llenas de palmeras.

Pero las cifras sugieren que los turistas del golf pasan cuatro veces más que los amantes del sol y Cuba desea explotar ese potencial.

El acuerdo del club Carbonera también lleva a pensar que otras inversiones extranjeras podrían tomar impulso.

“Creo que hay más apertura para traer gente como nosotros. Siempre que los cubanos estén a cargo de la velocidad del proceso, todo es posible”, dice McDonald.

En cuanto al golf, Cuba quisiera replantear el juego como un deporte democrático, al notar que ha sido incluido en los próximos Juegos Olímpicos.

“Por supuesto que no es para todos los cubanos en este momento”, admite Enrique Núñez, dueño de un exitoso restaurante en La Habana y reciente converso al golf.

Una ronda cuesta cinco veces el salario mensual promedio.

Pero ya se está hablando de crear una federación de golf para gente local, sacando ventaja de las nuevas instalaciones turísticas.

“Creo que el golf podría tener un buen futuro aquí. Amamos el béisbol y el balanceo (swing) es similar”, sugiere Núñez.

Aunque el deporte fue prohibido mucho tiempo, “se nos hace natural”, concluye.

Fuente: http://elcomercio.pe

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